Ejercicio 1: Carta de presentación en respuesta a una oferta de trabajo.
Caso real, de la oferta de trabajo propuesta en Sr. Burns: http://www.gabycastellanos.com/perfil-raruno-buscamos-2-copywriters-leccion-1/
"Un placer. El trabajo es mío."
Estimada Gaby:
Esperaba veros en vuestra próxima fiesta de cumpleaños. Quiero aprovechar esta nueva búsqueda que tenéis en marcha para presentarme; y así romper el hielo.
Al grano, soy Cristina, llevo ya de becaria desde hace meses. Pero, lo mío con la publicidad, viene de largo. Desde mi más tierna infancia. Primero: "Tú, el Pronto. Yo, el paño." Me cargué varios candelabros y numerosas decoraciones de la mesa del salón. Tras unos pocos castigo, dejé esta vena creativa apartada.
Craso error.
Años más tarde descubrí la Bati Cao, y ahí sí que la armamos. Yo, soy hija única. Pero, bebo más leche que toda Suiza junta. Leche, por supuesto, con Cola Cao. Bien fría. Con grumos. La Bati Cao fue el atilugio fetiche de mi infancia. Verano tras verano, rogaba a mis padres que me comprasen una caja grande. Jamás lo conseguí.
Ésto fue la cucharada que colmó mi vaso.
Dio lugar al Síndrome de Diógenes publicitario, almacené hasta las más altas cotas de merchandising.
Lo que está claro, es que con todo ésto a mis espaldas, sólo podía dedicarme a una cosa: la publicidad.
Con la excusa de la búsqueda del perfil raruno, o la de vuestro cumpleaños, me encantaría pasarme a saludaros y poder probar ese futbolín.
Puedo llevarte alguno de los estupendos truchos universitarios de estos últimos años.
Hasta pronto. Cris.
Ahí van mis comentarios a esto, Cris.
ResponderEliminarQuiero aprovechar esta nueva búsqueda que tenéis en marcha para presentarme y romper el hielo.
Al grano: soy Cristina ; llevo meses de becaria en una Agencia de Publicidad; pero lo mío con la publicidad, viene de mi más tierna infancia.
Primero con el "Tú, el Pronto. Yo, el paño." Me cargué varios candelabros y numerosas decoraciones de la mesa del salón. Tras unos pocos castigos, dejé esta vena creativa apartada.
Craso error.
Años más tarde descubrí la Bati Cao, y ahí sí que la armamos. Yo bebo más leche que toda Suiza junta. Leche, por supuesto, con Cola Cao. Bien fría. Con grumos. La Bati Cao fué el atilugio fetiche de mi infancia. Verano tras verano, rogaba a mis padres que me comprasen una caja grande. Jamás lo conseguí.
Ésto fue la cucharada que colmó mi vaso, pués dió lugar a mi síndrome de Diógenes publicitario: almacené hasta las más altas cotas de merchandising.
Lo que está claro, es que con todo ésto a mis espaldas, sólo podía dedicarme a una cosa: la publicidad.
Con la excusa de la búsqueda del perfil raruno, y, por qué no decirlo, la de vuestro cumpleaños, me encantaría pasar a saludaros y probar ese futbolín.
Puedo llevarte alguno de los estupendos truchos universitarios de estos últimos años.