Justo antes de las Elecciones pasadas se empezó a gestar un movimiento social. O social 2.0.
Un tweet con concepto, un mensaje claro, conciso, una llamada de atención a las masas. La llama y la mecha estaban servidas.
Así, a tan sólo 4 días de las urnas aparecieron, casi de la nada, miles de jóvenes. Espontáneos. Instantáneos. Pero que aún perduran. Una convocatoria que ya la quisieran para sí miles de marcas para sus productos. Si detrás de ellos hubo una poderosa mano moviendo los hilos, es un interrogante que aún se percibe en el ambiente. De momento, ningún partido o Asociación se ha declarado instigador inicial de la masa. Lo que está claro, es que hoy en día el consumidor, el pueblo, la gente (ponga aquí su etiqueta preferida) es una masa que no se puede tomar como asunto baladí. Su decisión, por fin, mueve montañas; o votos en este caso: miles de votos cambiando de tornas.
Aún siguen en su empeño por modificar una Ley. Tal vez, lo consigan. Para todos es una muy importante lección, no se debe tomar a la ligera nunca más un mensaje en internet, porque su destino puede alcanzar los confines más remotos, y mover grandes voces al unísono.
Señores publicitarios, si de verdad quieren evolucionar, suménse al pueblo, dialoguen, investiguen, y ante todo, doblénse ante sus nuevos amos. Porque ahora, la publicidad y las marcas son los verdaderos esclavos de sus dueños: los consumidores 2.0.
No hay comentarios:
Publicar un comentario