lunes, 2 de mayo de 2011

A rey muerto. Rey puesto.

Y no hablo sobre la "supuesta" muerte de Bin Laden. O del tan aclamado y famoso debate de los clásicos del fútbol. O, incluso, del incombustible Rey del Pop: Michael Jackson. Si no del antiguo Rey de la música online: Spotify.

Primero fue Napster, pionero en las descargas de contenidos online que, tras varios vainenes legales se convirtió en una plataforma de pago (similar a iTunes) después, el eMule y sus secuaces, donde acabó siendo demasiado frecuente que cualquier búsqueda fuera porno. Por fin: last.fm, un portal/comunidad online/red social; donde además de escuchar música un podía compartir sus gustos, amén de otros contenidos, con todos los miembros del portal. Hoy, de todos ellos quedan sus últimos coletazos, bien porque se pasaron a medios de pago (buscando ingresos que justificasen sus altos gastos), bien porque la justicia y la "protección de datos" buscaba echarles el guante a toda costa.

El último de esta lista (lista que seguirá aumentando con novedades estupendas, espero) ha sido Spotify. Una plataforma/aplicación musical donde uno no tenía que descargarse la música; ella estaba ahí, en la nube, como por arte de magia. Casi cualquier artista (míticas han sido las mañanas escuchando a Xuxa o Enrique y Ana haciendo el canelo) se encontraba en sus bases de datos. A cambio de unos pocos anuncios (que se volvieron unos muchos) cada ciertas canciones. O bien, a cambio de una cuota mensual, uno podía escuchar música por doquier.

España es un país poco amigo de pagar cuotas por las cosas que, creemos por derecho, gratis. Si ya me lo daban gratis, ¿por qué voy a pagar por ello ahora? Así que desde este mes de mayo observaremos si la conciencia de lo gratis sigue imperando, o si por el contrario una pequeña cuota a cambio de contenidos de nuestro interés nos sale rentable.

Lo único que todos veíamos claro, es que uno entraba aSpotify a escuchar música, no a oir anuncios cada canción. Ni a pinchar en sus banners. Un mal estudio de pubicidad convencional en medios no convencionales. O tal vez no.

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