martes, 31 de mayo de 2011

Carta


Sé que la tinta de este bolígrafo no puede devolverte las caricias ni los besos. Sé que le es imposible devolverte el tiempo y el cariño.

Seguro que tampoco te devuelve las miradas ni las noches.

Sabes que esta tinta no puede, pero es la única. Es la única que puede permitirse el lujo de verte, de tocarte, de reflejarse. De olerte y sentirte. Ella es la única por eso dejo que fluya.

Porque sabes que en Madrid las playas y las palmeras se enfrían como los besos que te debo.

Te echo de menos

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